domingo, junio 12, 2011

Don Ofelio recuerda cada instante de aquella noche previa a la firma de la Paz en Buenos Aires, cuando a los 16 años, emocionado, transmitió a Nanawa el ansiado mensaje.

Memorias del telegrafista que anunció la paz al frente de batalla.
 
“¡Fue una alegría de la gran flauta”, cuenta Ofelio Martínez, el telegrafista que tuvo a cargo informar al frente de batalla que el 12 de junio de 1935 se firmaba la Paz del Chaco. “Hicimos un festejo ahí mismo en el Fortín Orihuela”, cuenta este telegrafista de la Guerra del Chaco que acabó la contienda con 16 años.

“Eran las 23:30 del 11 de junio y recibo un llamado del operador en Asunción que me dice: “OFM (que era mi nombre) aquí hay un operador en Buenos Aires que quiere comunicarse con alguien en el frente de batalla”, cuenta.

“Yo no estoy en el frente de batalla, le dije, pero pasámelo igual, le dije. Entonces el hombre me anunció que se firmaba el tratado de la Paz e inmediatamente telegrafié a Nanawa y nos pusimos a celebrar”, rememora.

Hoy a los 94 reclama al Gobierno “que se brinde atención en salud a los ex combatientes, es increíble el descuido que se tiene, solo se acuerdan de nosotros cada 12 de junio o cada 29 de septiembre”, expuso.

Ofelio que nació en 1917 había ingresado al ferrocarril Carlos Antonio López con solo 14 años y rápido se destacó como telegrafista. Esa habilidad lo llevó hasta Fortín Orihuela, situado a 150 kilómetros de Concepción, para hacer el enlace de comunicaciones con el frente de batalla.

COMUNICACIÓN

“Siempre funcionó todo, ni un día dejamos de transmitir”, comentó para recordar que desde allí interceptaron más de 7 mil mensajes cifrados de los bolivianos que ayudaron a descubrir y desbaratar estrategias enemigas.

“La comunicación fue fundamental en el Chaco”, cuenta el hombre y recuerda que a pesar de ello no pudo conocer a los principales jefes, al coronel Rafael Franco o al Mariscal José Félix Estigarribia.

“Hasta hoy para mí es mucho mejor hablar por telégrafo que por teléfono, es más claro”, dice don Ofelio mostrando su teléfono celular y ensayando los puntos y rayas del Código Morse con pequeños golpeteos en el escritorio. “Ve, es más rápido y claro”, asegura.

CONTRA EL OLVIDO

Terminada la guerra, Ofelio volvió al ferrocarril. “Allí pude estudiar, me recibí  de contador y me fui a Coronel Oviedo, donde trabajé en algunas tiendas y después puse un negocio en el que me fue muy bien. Fue uno de los negocios más importantes de la ciudad”, contó.

El veterano lamenta el maltrato del que son objeto. “Imagine que los legisladores aprobaron un aumento de 500 mil guaraníes que todavía no lo implementaron en el Ejecutivo”, relata.

“Ellos, los del gobierno, saben de nuestras necesidades, no hace falta estar repitiendo a cada rato, nosotros cumplimos con la patria”, concluyó.

Fuente. www. lanacion. com .py    Por Jorge Zárate    


 

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